Lo que cuesta morir
Anunciar tu cumpleaños en un periódico puede ser gratis y poner una oferta o demanda no suele pasar de los diez euros. Ya desde tiempos de Nipho, allá por 1760, el primer periódico de España fomentaba este servicio de manera gratuita para impulsar la economía. El susto viene cuando hablamos de las esquelas. Notificar la muerte de un ser querido en un diario nos puede costar hasta el sueldo del mes. Aunque depende del tamaño, entre otras cosas. Las más asequibles están entre los 300 y los 500 euros. El problema es que los gastos no acaban ahí.
Antes la costumbre era tener a los fallecidos en casa de cuerpo presente, pero en las últimas décadas se ha extendido el servicio del tanatorio, y el presupuesto necesario va aumentando. Si a esto le sumamos el ataúd, las flores y las misas, casi tenemos que pedir un préstamo para poder pagar nuestra muerte o abrir una cuenta corriente y empezar a ahorrar desde ahora.Así se hace célebre la típica frase de “esto es un negocio bien montado”. Sólo hay que fijarse: al lado de un tanatorio siempre vas a encontrar una tienda de flores. Es la economía de mercado, la sociedad funciona así, pero que esto también se aplique a esos momentos de dolor por los que pasamos todos…
Y no saben cuánto nos puede llegar a influir el citado negocio, sobre todo a las personas mayores. De hecho, es curioso observar lo primero que hacen la mayoría al coger un periódico: lo abren por la página de las esquelas y las leen una a una, prestando especial atención a los apellidos porque muchas veces la única manera de saber de un funeral es ésta. Los periódicos y las funerarias saben el valor de esta difusión y, en lugar de hacerla accesible para todos, se aprovechan para sacar partido.
No se puede tolerar que los ancianos se estén preocupando por asegurar su último adiós ni que los familiares piensen en cuentas. Un poco menos de negocio y un poquito más de calidad humana porque todo el mundo tiene derecho a una despedida digna de sus seres queridos.
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